Parece que el felino de Jaguar no es el único que tambalea en este difícil e intrincado negocio de las uniones, las fusiones y las compras-ventas de grupos automotrices. Aston Martin, también está en peligro de ser vendida por el propietario del 100% de sus acciones: Ford. Según un portavoz de la compañía “ha habido ofrecimientos interesantes con respecto a Aston Martin”.
En resúmen: marcas de prestigio histórico están a punto de desaparecer por las especulaciones y los malos asesoramientos de especialistas cuyo interés es el dinero que se embolsan en cada operación. A ver si Ford y GM logran captar el refrán que dice: el que mucho abarca, poco aprieta.