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El gobierno húngaro ha aceptado que “las sumas invertida en la investigación y fomento podrán ser descontadas del impuesto de solidaridad’.

De este modo, ha cedido a las presiones de Audi al autorizar que los gastos realizados para investigación y fomento sean descontados del llamado “impuesto de solidaridad”, que debe pagar cualquier empresa que opere en territorio magiar a partir de este año.

Audi había amenazado a finales de octubre con no invertir en Hungría entre 200 y 250 millones de euros debido a la introducción de ese nuevo impuesto, que alcanza el 4 por ciento sobre la ganancias registradas.

La decisión supone renunciar al 3 por ciento de los ingresos generados por el impuesto de solidaridad, estimados este año en casi 650 millones de euros.

Las actividades industriales de Audi en Hungría dan trabajo a más de 12.000 personas y generan el 4,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

Audi está presente en Hungría desde 1993 y tiene una capacidad productiva de 250 automóviles por día. Cuenta con una plantilla de algo más de 5.000 personas, además de otros 7.000 empleos indirectos. Sus ganancias en Hungría alcanzaron en 2005 cerca de 300 millones de euros, de los que hubiera tenido que descontar 12 millones para pagar el nuevo impuesto de solidaridad.