
Es un secreto a voces, aunque los politicastros de nuestro país no quieran darse por enterados: Tal y como confirma un estudio de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) nueve de cada diez españoles (o sea, el 90 %) propietarios de un vehículo particular preferimos usarlo en nuestros desplazamientos frente al transporte público. Y eso que los responsables hacen todo lo posible para que el tráfico (y el aparcamiento) en las ciudades (y no sólo en las grandes) sea cada vez más complicado.
Lo preferimos porque se va más deprisa, más seguro y sobre todo más cómodo que en autobús o metro.
Según la respuestas obtenidas en la encuesta, el transporte público ganaría adeptos si mejorara la frecuencia de paso de autobuses y trenes, mejorara la puntualidad y comodidad y si fuera más barato.
Pues yo estoy convencido de que ni aún así.

