El 11 de junio de 1955 tuvo lugar en Le Mans la realización de las ya clásicas 24 horas, frente a 300,000 espectadores que nunca se imaginaron su fatal desenlace. Tan fatal, que provocó la suspensión de las carreras en algunos países de Europa durante algún tiempo.
El piloto francés Pierre Boullion (más conocido como Levegh) junto con 90 espectadores pierden la vida en este accidente del cual, en un principio, se desconocían las causas por las cuales el Mercedes de Levegh voló cayendo sobre las tribunas de la recta principal. Mediante testimonios, fotos y material fílmico sabemos hoy cuáles fueron las causas.

“Alrededor de las 18h 28m se acerca a la recta de control un lote de máquinas compuesto por Hawthorn (con la intención de detenerse); Pierre Levegh (Mercedes); Macklin (Austin-Healey) y, más atrás, Fangio y Kling (ambos con Mercedes). Por causas que después nunca pudieron establecerse con exactitud, pero aparentemente a raíz de que Hawthorn reducía su velocidad y se cruzaba en la pista para dirigirse a boxes, Macklin y Levegh toman por la parte izquierda de la calzada. La diferencia de velocidad entre el Austin-Healey (que va adelante) y el Mercedes de Levegh (que lo sigue) es tremenda. Levegh trata de salvar la situación pasando a Macklin por la izquierda, en el reducido espacio libre que queda entre el coche verde inglés y el terraplén que separa a los espectadores de la pista. Si bien después no pudo confirmarse, aparentemente Levegh todavía pudo levantar la mano derecha para alertar a Fangio, que venía detrás, para que aminorase su marcha.
Levegh se sube con su rueda delantera derecha al guardabarro trasero izquierdo de Macklin; su máquina blanca se eleva por los aires despidiendo al conductor, y luego va dando varios tumbos sobre el mismo terraplén. El motor y el puente delantero se desprenden del chasis y vuelan a ras de las cabezas de los espectadores, decapitándolos sin piedad. Macklin, a raíz del impacto desde atrás, pierde el control y su coche cruza la pista hacia la derecha para chocar contra el muro de los pits.

Fangio, que se acerca a 260 km/h, alertado o no por el gesto (nunca comprobado) de Levegh, nada puede hacer en esos instantes. Realiza, según evoca después, un ligero e instintivo zig-zag para eludir primero a Hawthorn y luego a Macklin. Las partes metálicas desprendidas del Mercedes de Levegh que vuelan por los aires rompen un faro del coche de Fangio y le abollan la carrocería pero sin lastimar al conductor. Hawthorn, sorprendido, sigue de largo en vez de detenerse en el box de Jaguar y de inmediato se detiene también Kling en el box Mercedes. Charles Faroux, director de carrera, decide para evitar el pánico y facilitar las labores de socorro, dejar que la prueba prosiga. Reina un gran desconcierto entre los espectadores y los participantes…”
La carrera fue ganada por los británicos Mike Hawthorn e Ivor Bueb a bordo de su Jaguar D-type. Al final poco importó ya; la tragedia más grande del mundo del motor ya se había consumado.



Muy interesante, en mi blog he realizado un artículo de este tema tambien.
Un saludo