Veamos lo que sucede cuando dos conductores se disputan el único lugar de un estacionamiento en una épica batalla de aceleradas y caballos de fuerza. Sorprendentemente (¿o no tanto?) los conductores eran dos damas que no querían dar el brazo a torcer tan fácilmente. El resultado final de todo esto fue daños a los dos vehículos y a los embragues, que muy posiblemente sean pagados por sus respectivos esposos…