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Toyota ha anunciado el desarrollo de un sistema que impedirá que el vehículo arranque si su conductor se encuentra borracho.

El sistema, cuya comercialización está prevista para 2009, se basa en un novedoso análisis del sudor en las manos del conductor para determinar la concentración de alcohol en la sangre. Si ésta es superior al límite permitido, el vehículo no arranca. Otros factores que también tiene en cuenta son los movimientos oculares y la forma de conducir.

Toyota ha preferido desarrollar este mecanismo en vez de uno parecido al que ya presentan algunos fabricantes europeos, que obliga al conductor a soplar en un alcoholímetro instalado en el coche, ya que, según los técnicos de la marca, cualquier persona que no sea el conductor puede soplar en el tubo y anular la eficacia del mecanismo.