
Parece mentira que a estas alturas de partido todavía nos encontremos con resultados tan desesperantes en las pruebas que realiza el instituto EuroNCAP.
El examinando era el conocido Chrysler Voyager (que entró en circulación en 2001) en su versión de batalla larga y con volante a la derecha. La nota del exámen: un rotundo suspenso…
El resultado final de las pruebas no llega ni a las dos estrellas en la valoración de protección de los ocupantes (la segunda estrella aparece tachada, indicando que no se le puede adjudicar en su totalidad). La culpa es, sobre todo, de los resultados obtenidos en el choque frontal: a pesar del airbag, el pecho del conductor llega a golpear contra el volante, deformándolo y exponiéndose a heridas graves.
Las rodillas también llegan a entrar en contacto con el salpicadero, con un elevado riesgo de fractura de fémur.
En el choque lateral, el airbag no se abrió correctamente, quedando enganchado entre el pasajero y el montante de la puerta.
La diferencia de resultados entre esta versión y la del volante a la izquierda (que en su día obtuvo 4 estrellas EuroNCAP) radica en la diferente posición que ocupa el motor, que disminuye la zona de absorción de energía. La protección de los peatones es, simplemente, inexistente.
Unos resultados inadmisibles: un coche así debería ser retirado del mercado de inmediato.
Fuente: EuroNCAP


En ese caso, pide la retirada del Chevrolet Aveo, que tiene la misma calificación :S
Tienes razón, Javier. Pero, tranquilo, todo a su tiempo…