Un viejo dicho del mundo de los coches dice que: “los centímetros cúbicos lo son todo”. Cuando Chrysler comenzó a ofrecer el Dodge Viper, en 1992, con sus imponentes 10 cilindros en V, muchos creyeron que éste era un coche exagerado e impráctico, con su motor de 8 litros de aluminio basado en un motor V10 de camión liviano. La gente del Chrysler no se amilanó y tres generaciones de Viper después, es el coche más potente que la fábrica norteamericana ofrece hoy en día.
El SRT10 ofrece ahora un motor aún más grande en desplazamiento: un 8.4 litros de 600 HP desarrollado en conjunto con McLaren Performance Technologies. El Viper mantiene sus dos estilos de carrocería, Roadster y Coupé.
Además de la subida de cubicaje y potencia, el sistema de escape mereció un tratamiento especial, ya que los anteriores modelos Viper generaban demasiado calor en el cockpit debido al recorrido del escape. Otro punto en contra: su mala maniobrabilidad; para ello, se le han dotado con nuevos neumáticos Michelin Pilot Sport PS2, aunque debido al generoso tamaño del coche siempre tendrá esa tendencia sobrevirante de los coches americanos.
