
En la misma tanda de ensayos en las que el Chrysler Voyager obtuvo resultados tan desastrosos, otros tres modelos tuvieron que verse las caras con las barreras del laboratorio de pruebas.
El mejor parado fué el VOLVO C30, que consiguió la máxima puntuación de cinco estrellas EuroNCAP. Su único defecto remarcable estriba en la excesiva rigidez de algunos elementos del salpicadero, que podrían provocar lesiones en las piernas del acompañante.
En el apartado de protección de niños ha obtenido cuatro estrellas, y una estrella en lo referente a protección de peatones.
Los otros dos vehículos examinados fueron el Chevrolet Captiva y el VW Eos, que se quedaron en 4 estrellas EuroNCAP. Ambos perdieron una estrella por la rígida estructura del salpicadero, que pone en peligro la integridad de los miembros inferiores tanto del conductor como del acompañante.

