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Aunque el coche militar más famoso del ejército estadounidense es, para lo bueno y para lo malo, el Humvee, acabo de descubrir que hay otro quizá no tan espectacular, pero sí más interesante: el Quantum AMV (Alternative Mobility Vehicle) “Aggressor”.

Su interés radica en que está propulsado por una célula de combustible.

El Aggressor es capaz de acelerar de 0 a 60 km/h. en poco más de 4 segundos, y alcanzar velocidades máximas de 130 km/h. Cifras no demasiado llamativas, pero más que suficientes para un vehículo pensado para circular por terrenos abruptos.

Sin embargo, una de sus misiones principales consiste en ser utilizado, allí donde haga falta, como generador eléctrico, con la ventaja de ser completamente silencioso y presentar una reducida “huella térmica” difícil de detectar con equipos de visión de infrarrojos.

El hidrógeno se almacena en unos tanques de fibra de carbono capaces de soportar presiones de 700 bares. Sirve para alimentar una célula de combustible de 13,5 C.V. que, unida a una batería de 60 KW., llega a transmitir hasta 228 Nm. de par a las ruedas. La batería se recarga con la energía obtenida de la pila de combustible y de la que se recupera de los frenos.

La autonomía del vehículo sigue siendo el principal talón de Aquiles: al no utilizar otros combustibles, de momento no supera los 160 km.