
Un conductor sueco de 79 años fue sentenciado a una cuantiosa multa por una grave infracción de tráfico al circular durante varios kilómetros por el carril izquierdo de la vía, haciendo caso omiso tanto a los improperios de los demás conductores como a las luces de aviso de la policia.
Durante el juicio se pudieron aclarar algunas circunstancias del suceso: no se trataba de un piloto suicida, ni de un borracho; ni siquiera de un gamberro. El buen señor había decidido, después de 40 años sin conducir, coger su viejo coche para llevarlo a una revisión.
El problema era que su última experiencia como conductor era anterior a 1967, año en el que el gobierno sueco cambió el código de circulación instaurando la obligatoriedad de circular por el carril derecho.
El caso tiene tintes surrealistas, porque cuesta creer que haya gente tan despistada. Eso sí, la multa se la llevó puesta.
Via: Der Spiegel

