
Las llamadas a revisión no distinguen entre categorías, precios, ni años de experiencia. Incluso un veterano de la producción automovilística como es el Mercedes G tendrá que pasar por el taller.
Las unidades afectadas son realmente pocas (apenas 300 ejemplares del Mercedes G 320 CDI fabricados entre abril y noviembre de 2006), pero llama la atención el defecto que motiva la revisión: problemas con el interruptor del bloqueo de los diferenciales, algo que debería estar fuera de toda sospecha en un todo terreno de verdad como este.
Debe de resultar patético que en plena ruta off-road intentes echar mano de los diferenciales y que estos no respondan o se desbloqueen de forma inesperada. Este tipo de contratiempos no suelen surgir con los SUV modernos, sencillamente porque carecen de esta clase de “delicatessen” camperas. Total, para llevar a los niños al cole tampoco hacen falta (ni los diferenciales, ni los SUV).

