
Aunque no siempre conviene confiar en el navegador, a la hora de indicar la velocidad resulta mucho más fiable que el propio tacómetro del coche.
Los navegadores reciben contínuamente información desde los satélites del sistema GPS (Global Positioning System) acerca de la posición y la hora. De este modo, el aparato puede calcular tanto la ruta que nos interesa como la velocidad a la que circulamos. Y con una precisión de unas décimas de km/h.
El ADAC alemán va incluso más allá: si observa diferencias entre las indicaciones del tacómetro y el navegador superiores a 4 km/h., acuda a su taller de confianza, …y haga revisar el velocímetro.