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En contraste con el calvario al que se tendrán que ir enfrentando los políticos alemanes y europeos por culpa de sus excesos a la hora de tirar de coche oficial, pasemos a deleitarnos con un ejemplo real de cómo eligen los organismos políticos españoles sus coches oficiales.

Esta misma semana, la mesa de las cortes valencianas ha adjudicado el suministro, mediante arrendamiento financiero (Renting), de cuatro vehículos Audi A6 3.2 Quattro durante un periodo de cuatro años. El presupuesto máximo de licitación era de 300.000 €uros (¡50 millones de pesetas por 4 coches durante 4 años!), y la oferta aceptada asciende a 285.982 €uros. (sólo un 4,7% inferior al límite).

Lo más fascinante es que la propuesta ganadora del concurso no era ni la más barata (lógico, pues al fin y al cabo lo van a pagar los contribuyentes), ni la que mejor puntuación obtuvo (caprichos de los “técnicos”).

La mejor oferta ascendía a 208.000 €uros, y obtuvo la mayor puntuación de todas, pero fue rechazada por los “técnicos” porque proponía automóviles Audi A6 2.4 (con 2.393 cc. de cilindrada) cuando en el pliego de condiciones se especificaba clarísimamente que un diputado valenciano no puede desplazarse en un coche con menos de 2.400 cc. de cubicaje.

La segunda propuesta con mayor puntuación planteaba coches Citröen C6 3.0 (un buen coche, sin duda) pero fue rechazada porque el modelo en cuestión pesa 1.830 kilogramos, y en el pliego de condiciones se especificaba clarísimamente que un diputado valenciano (independientemente de su peso corporal) no puede desplazarse en un coche de menos de 1.450 kg. ni más de 1.750).

Los “técnicos” (me gustaría saber en qué) sugirieron rechazar (desconozco en base a qué criterios) las ofertas que incluyeran cambio manual o motorizaciones diesel, y defendieron la oferta más cara porque planteaba modelos con tracción integral (sutileza técnica que aumenta la seguridad y que debe de resultar imprescindible para unas carreteras y unas condiciones climatológicas tan adversas como las de la comunidad valenciana).

En resumen, que cada vehículo sale al año por la friolera de 17.873,87 €uros, aunque en el precio van incluidos, por supuesto, el mantenimiento, cambios de neumáticos (mezcla blanda o superblanda, supongo, por aquello de la seguridad) y el seguro a todo riesgo; ¿robo incluido?

Por cierto: los “técnicos” no hablaron en ningún momento de gasto de combustible ni de emisiones de CO2 (262 g/km. en el modelo elegido). Imagino que para eso hubiera sido necesario consultar con otros técnicos.