
Los clientes de los coches urbanos no acaban de verle las bondades al Peugeot 1007. Con sus compactas dimensiones y su enormes puertas deslizantes , y un precio más cercano al tamaño de la puerta que al de la carrocería, las previsiones de venta no acaban de cumplirse.
Desde que se inició su comercialización hace dos años, sólo han salido de la cadena de montaje poco más de 100.000 unidades, cifra muy lejana de las previsiones de la marca.
El problema es muy simple: el coche es, sencillamente, demasiado caro. Si dejamos de lado la versión básica, arrimando un poco más de dinero uno puede subirse en un Peugeot 307, por ejemplo.
Y como para los grandes males existen los grandes remedios, en Peugeot se les ha ocurrido una idea genial: en vez de arriar velas y bajar el precio del modelito, le ponen un nuevo motor diesel algo más potente (109 C.V.), le aumentan el equipamiento y a seguir rezando por el futuro éxito del este curioso minivan.

