Aunque ya demostraron hace dos meses que iban a ser capaces, fue ayer cuando el TGV (Tren de Grand Vitesse) francés batió su propio record de velocidad delante de la televisión y demás medios de comunicación: 574,6 km/h.

Es la mayor velocidad conseguida por un tren de vía convencional. Volverán a intentarlo, en su intención de destronar al Maglev, de levitación magnética.