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Insisto. Paso de comentar las desafortunadas o no (depende del color del vaso con el que se mire -blanco,tinto o rosado-) palabras de alguien que, no olvidemos, fue presidente, con ración doble por decisión de las urnas, de la monarquía parlamentaria que gobierna este país.

Pero sí me gustaría que todos aquellos a los que les hicieran gracia sus declaraciones, todos aquellos a los que les gusta beber sin hacer daño a nadie, todos los que suelen poner las manos en un volante, lean esta carta dirigida al sr. Aznar de alguien que seguramente no entienda tanto de vinos como él, pero que, por desgracia, sabe demasiado sobre lo dañino que puede llegar a ser el hecho de unir un caldito de la tierra con un GTI, un V8 o un SUV de última generación.

¿In vino, veritas, sr. Aznar?

¿0, como dijo Avicena: “empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia dios”?

Vamos, que lo mejor es ni tocarlo…