
“Muy escasas”. Así ha definido el ministro de tráfico alemán, Wolfgang Tiefensee, las posibilidades de que las ocho empresas integradas en el proyecto del sistema europeo de navegación por satélite Galileo (Alcatel-Lucent, AENA, EADS, Finmeccanica, Hispasat, Inmarsat, TeleOp und Thales) lleguen a un acuerdo antes del jueves, día en el que expira el plazo impuesto por la Unión Europea.
Las inversiones necesarias para enviar al espacio los 30 satélites que hacen falta para poder ofrecer un servicio alternativo al GPS (Global Positioning System) norteamericano rondan los 4.000 millones de €uros, y con estos números tan gordos a las empresas implicadas no les salen las cuentas.
Además, han surgido luchas intestinas dentro del consorcio, entre otras cosas porque tanto Alemania como Italia y España exigen sus propios centros de control del sistema.
De momento, las únicas posibilidades que tenemos es seguir confiando (Bush mediante) en los satélites GPS o tirar del entrañable mapa de carreteras.

