
Ojo y pestaña, que la vista engaña. Porque todo lo que hay detrás de este radiador coronado por el “Espíritu del éxtasis” (automovilístico, no químico) no tiene nada que ver con Rolls Royce ni con el imperio británico.
Esos ojitos, esas curvas… pertenecen, ya lo habeis adivinado, al coche más famoso de la historia del automóvil: El VW Escarabajo.
Esto es solo una muestra de cosas que se pueden (aunque a veces no se deben) hacer con un humilde VW Beetle.
Via: Dark Roasted Blend

