
Ha sido por imperativo legal. Pero, por fin, el presidente de los Estados Unidos (George W. Bush, forjado en los despachos de grandes empresas petroleras) ha dado orden al gobierno para que regule, antes de finalizar el 2008, el consumo de gasolina y las emisiones de gases de efecto invernadero en los vehículos.
He dado instrucciones a la EPA y los Departamentos de Transporte, Energía y Agricultura para que den los primeros pasos de cara a normativas que recorten el consumo de gasolina y las emisiones de gases invernadero entre los vehículos a motor.
Ahora habrá que ver por dónde van los tiros…
Fuente: La Vanguardia

