
A raiz de las normas anticontaminación aprobadas en Europa, los fabricantes se han puesto en serio a construir coches de gasolina más ahorradores y menos contaminantes.
Hasta el punto de que algunas consultoras vaticinan que en los próximos años los coches con motor diesel dejarán de ser tan rentables como hasta ahora, y volverán a perder cuota de mercado en favor de los nuevos motores de gasolina.
Hoy en día, un motor diesel consume alrededor de un 25 a 30 por ciento menos que su homólogo de gasolina. Calculan que, de aquí al 2020, esta diferencia se reducirá hasta el 10 por ciento.
Los coches diesel sufrirán un incremento de precio de hasta 1.500 €uros, por los elementos necesarios para limpiar los gases de escape, que además aumentan ligeramente el consumo.
La conclusión me parece demasiado aventurada. El precio de los combustibles depende demasiado de decisiones políticas, los biocombustibles aún tienen que demostrar muchas cosas, y otros combustibles alternativos (con el hidrógeno como punta de lanza) empiezan a perfilarse como serías opciones de futuro.
Con un poco de suerte y suficiente voluntad política, es posible que en 2020 ambos tipos de motor figuren en la lista roja del CITES, como especies en inminente peligro de extinción por culpa del hombre.

