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La existencia de la Fórmula 1 está amenazada.

Todo es del color del cristal con que se mira. Así lo ha demostrado Max Mosley (jefe supremo de la FIA) en una entrevista concedida a Die Welt, pues con esta frase da a entender que, para él, el verdadero problema es la supervivencia de sus carreras de coches favoritas, y no los problemas de contaminación que se ciernen sobre el planeta.

Leyendo con más detenimiento, da la sensación de que se trata de un pequeño “lapsus”, pues demuestra suficiente sensatez como para poner en entredicho el actual planteamiento de la F1.

Cuestiona el desmesurado consumo de gasolina, los elevados costes de los equipos y, por fin, lo aburridas que son las carreras del sr. Ecclestone.

Su intención es hacer la F1 más “ecológica” en los próximos cuatro años, se ponga el viejo Bernie como se ponga.

No podemos cerrar los ojos a los problemas climáticos, a la explosión de los gastos y a los problemas deportivos. El nuevo programa de la FIA quiere llevar la F1 a una nueva era. Se trata de todo o nada. En la F1 no vivimos en otro planeta, y debemos ceñirnos a la realidad.

Coches que gastan 75 litros de gasolina a los 100, ya no molan. No podemos montar alegremente carreras de F1 si la gente ya no tiene gasolina para ir a trabajar. Ya ve, la F1 se encuentra en el filo de la navaja.

Hemos comprobado que sólo dos equipos han disminuido su presupuesto. A pesar de las nuevas normas, los demás, en vez de ahorrar, siguen empleando millones en investigaciones que solo reportarán una mejora de 3 o 4 C.V. Eso es un sinsentido.

La idea propuesta por Mosley es que el desarrollo de los motores se centre en obtener todo el rendimiento posible partiendo de menos cantidad de energía. Y solapar la técnica de la F1 con la de los coches de serie, cosa beneficiosa para ambos. Para unos supondría abaratar los costes. Para los otros, un avance más rápido de las nuevas tecnologías.

A partir de 2011 volverán las limitaciones de combustible y, ¡quien lo iba a decir!, el turbo, y entrarán en escena los biocarburantes y los sistemas de recuperación de energía. En esas condiciones, los técnicos de la FIA calculan que un V6 de 2,2 litros turboalimentado podrá rendir cerca de 750 C.V.

Otra de las novedades que plantea la FIA es un nuevo reglamento aerodinámico, enfocado a facilitar algo fundamental en cualquier carrera que se precie: los adelantamientos en la pista. El desarrollo aerodinámico actual trajo un contraefecto inesperado, y desesperante: los adelantamientos son “rara avis” en la F1 actual. Y sin adelantamientos no hay espectáculo, por mucho que se empeñen los alonsistas, espoleados por los gritos de Lobato y los comentarios fuera de lugar de Serrano.

Los equipos tienen hasta el 31 de diciembre para exponer sus ideas y sugerencias. Con consenso o sin él, el 1 de enero de 2008 se pondrá en marcha un nuevo reglamento que definirá la F1 a partir de 2011.

Entre tanto, el viejo Bernie sigue en su mundo, soñando con carreras urbanas a orillas del Mediterráneo o a la luz de la luna.