Tal parece que algunos ya se están bajando del caballito del triunfo en cuanto a la verdadera conveniencia del etanol; en EEUU, donde el lavado de cerebros es cosa habitual, las ventajas del etanol son ampliamente publicitadas casi en todos los medios y hasta el titiritero Bush ha declarado que “se debe usar 20% menos de gasolina para la próxima década y más etanol”, aunque la misma General Motors apueste por otra cosa.
En Europa, la cosa es un poco distinta. Un excelente artículo aparecido en Detroit News, da cuenta del poco favor que tiene el bio-etanol entre los europeos y hasta hay opiniones destacando la inconveniencia de dicho combustible. Al contrario de Bush, voceros de la Unión Europea hicieron notar que para el 2020 sólo el 10% de los vehículos funcionarían a base de etanol. Además los problemas de salud causados por el etanol serían peores que los causadas por las emisiones de la gasolina, incluyendo ozono y partículas.
El único país de Europa en donde el etanol está tomando fuerza es en Suecia, donde el gobierno ofrece jugosos incentivos financieros a los compradores de vehículos basados en bio-combustibles; y, en parte, refuerza mi teoría de que lo que verdaderamente está detrás de la moda del etanol es la creencia del ahorro de combustible por sobre la gasolina tanto en cantidad como en precio (cuando está comprobado que es lo contrario: un coche a etanol gasta hasta un 30% más de combustible, ya que el etanol es menos eficiente que la gasolina y que a mucha gente le importa un bledo la cuestión ecológica).
Ya he dicho mi parecer de cuáles son los combustibles del futuro: el hidrógeno, la electricidad y el GNC (gas natural). Y hace unos días escribíamos sobre el peligro de que nuestro planeta se convierta en un desierto por culpa de los bio-combustibles. En próximos días les diré porqué los combustibles que mencioné son la mejor alternativa. Mientras tanto, saquen ustedes sus propias conclusiones.