
Los fabricantes europeos no son los únicos que están sufriendo la ira de sus políticos por sus escasos esfuerzos en materia anticontaminación.
Con muchos más motivos que en el caso de Europa, el senador estadounidense Byron Dorgan (representante de Dakota del Norte) ha arremetido sin miramientos contra los Big Three de Detroit (GM, Ford y Chrysler) acusándoles de haber desaprovechado el tiempo y de no esforzarse lo suficiente para disminuir el consumo de sus automóviles.
A la vista de lo que considera poca colaboración de la industria automovilística, el congreso norteamericano amenaza con promulgar normas contaminantes aún más estrictas en muchos de los estados de la unión.

