La semana pasada el estado Vaticano emitió un comunicado con unos muy extraños “10 mandamientos de la conducción“(sic). Y no, desgraciadamente no es broma. Los citados “mandamientos” van desde lo relativo a mantener el coche en buen estado, hasta el derecho del paso a los peatones pasando -claro que sí- por los actos sexuales dentro del coche.
Uno de los insólitos mandamientos dice así: “no usarás los coches como un medio para provocar un sentimiento de envidia entre la gente”. Y qué mejor que un directivo de Ferrari para salir al cruce de éste último mandamiento.
Durante las celebraciones del 60º aniversario de la marca Ferrari días atrás, Amedeo Felisa -Manager General de Ferrari- aprovechó la ocasión para expresar su opinión al respecto: “quizás mucha gente compre un Ferrari por status, pero es verdad que muchos más lo hacen por el gusto de conducir uno”. Además, “no creo que sea un pecado, pero se debe pecar de vez en cuando”.
Es obvio decir aquí, que el Vaticano debería dedicarse a cosas más productivas o que si alguien compra un Ferrari es porque quiere comprarlo y porque puede pagarlo. Y me parece muy bien que el dinero se disfrute.
Tan simple como eso.
Vía: Cartech


y cuando dijeron que comprar un ferrari es pecado? la gente puede querer comprar cualquier coche para causar envidia (o llenarlo de fibra de vidrio). Seguro mucha gente compra ferraris para manejarlos y disfrutarlos, pero seguro muchas otras lo compran para presumir, generalizar no es bueno.