

David Purley no figura en las listas de pilotos de éxito dentro de la F1. Solo participó en 7 G.P. y en ninguno consiguió puntuar. Sin embargo, aparece en la historia del la F1 por dos tristes motivos.
Muchos lo recordaréis como el piloto desesperado por intentar, sin éxito, salvar la vida de su compañero de equipo Roger Williamson de las llamas de su March 731 ante la incomprensible pasividad de los comisarios de pista (creían que él era el piloto accidentado y solo quería salvar el coche) durante el GP de Holanda de 1973. Su esfuerzo, aunque vano, le valió la George Medal al mérito civil.
Y también figura en los archivos médicos como el ser humano que consiguió sobrevivir (¿milagrosamente?) a una de las más brutales desaceleraciones que se tienen registradas en el automovilismo deportivo.
En los entrenamientos del GP de Inglaterra de 1977 en Silverstone, impactó frontalmente contra un muro a 173 km/h con el pedal del acelerador atascado. El monoplaza se detuvo completamente en solo ¡66 centímetros!
Los expertos llegaron a la conclusión de que Purley sufrió una desaceleración que alcanzó una magnitud de 179,8 G; recordemos que a Robert Kubica solo le entraron 75 G.
El accidente le produjo múltiples fracturas óseas y lesiones internas, y su corazón llegó a pararse en tres ocasiones durante el traslado. Aún así, sobrevivió y se recuperó lo suficiente para volver a sentarse a los mandos de un monoplaza.
No llevaba HANS, ni chasis de fibra de carbono. Y como tampoco llevaba una estampita religiosa, lo suyo se puede calificar como inexplicable, incomprensible, enigmático…, pero jamás como milagroso. Al menos no en sentido estricto.
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Casi nadie utiliza el termino “milagroso” en el mas estricto sentido del termino, vamos, yo no creo en los “milagros estrictos” y a veces me expreso asi… el hecho de q enfatices tanto en q no esta bien utilizado hace q nos fijemos mas precisamente en lo q quieres evitar, y aparte, no puedes contar lo q nos atañe, q son los automoviles, y dejar la politica y la religion a un lado? porq aunq éstas se inmiscuyan a veces, con no hacerle caso es mas q suficiente. “No hay mayor desprecio q no hacer aprecio” q decia mi abuela. Estupendo blog, mis felicitaciones
PENDEJOS, al menos lean wikipedia:
Purley partía desde el vigesimoprimer lugar tres posiciones más adelante se ubicaba Roger Williamson, quien corría con el equipo oficial March. Sin embargo, en la salida el auto de Williamson se caló por lo que debió salir desde la última posición, luego del reinició de la carrera Williamson comenzó a avanzar posiciones hasta llegar a la decimotercera posición y avanzaba a buen ritmo (había marcado la cuarta mejor vuelta) hasta llegar a la curva más rápida del circuito -al principió se pensó que había tomado la curva muy rápido luego se confirmó la rotura de un neumático – el March salió catapultado y se arrastró 225 metros chocando con las barreras de protección y quedando boca abajo, después de que el depósito de combustible se incendiase debido al roce contra el suelo. Purley, amigo de Williamson, aunque no compañero de escudería, aunque sí usaban un auto construido por el mismo fabricante (March), salió de su propio coche en un intento desesperado de salvar al piloto accidentado. Williamson no había resultado seriamente herido en el accidente y se le oyó gritar a Purley que lo sacase del vehículo, mientras este trataba en vano de darle la vuelta al monoplaza. Al principio los comentaristas de la televisión holandesa, el control de carrera y otros pilotos pensaron que Purley había sido quien había tenido el accidente y que el piloto había escapado indemne, lo cual resultó en que la carrera prosiguió con total normalidad mientras Purley intentaba desesperadamente salvar la vida de su amigo.
Los comisarios de la esquina donde había ocurrido el accidente estaban mal entrenados y equipados, de modo que fue el propio Purley quien debió usar el extintor para tratar de apagar el fuego. La vestimenta de los comisarios no era ignífuga, de modo que éstos se limitaron a esperar a que llegase el camión de bomberos mientras la carrera seguía en progreso. El fuego fue relativamente débil durante tres minutos, tiempo suficiente para voltear el coche y sacar a Williamson, pero Purley no podía hacerlo solo. Algunos espectadores, ante la indiferencia de los comisarios, intentaron saltar las vallas de seguridad y entrar al circuito, pero les fue impedido por el personal de seguridad, que empleó perros. Para cuando el camión de bomberos llegó, Williamson había muerto. Los comisarios se limitaron a colocar un manto blanco sobre los restos del coche y dejar que continuara la carrera, Purley se sentó a un costado de la pista y lloró.