Cuando los policías bajaron de sus coches y enfrentaron lo que fuera que saliera del Chevrolet Monte Carlo que acababa de volcar aparatosamente, sólo vieron una niña asustada.
Y efectivamente, la niña mencionada lideró una persecución policial por varios kilómetros en EEUU a velocidades que superaron por momentos los 160 km/h. Su loca carrera llegó a su fin, cuando rozó el lateral de un camión, voló varios metros y aterrizó volcandose, derribando dos árboles.
Increíblemente no sufrió daño alguno, pero yo me pregunto ¿y sus padres dónde estaban?

