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Los alemanes siempre se han sentido orgullosos de su producción automovilística: sus marcas tiene reconocimiento mundial, y figuran en las listas de los coches más codiciados del planeta.

Pero ahí está J.D. Power, para bajarlos de su pedestal y darles una buena patada donde más les duele.

El último informe de la consultora norteamericana sobre las satisfacción que les produce a los conductores alemanes sus coches nuevos no deja lugar a dudas: los conductores alemanes…están encantados con sus coches japoneses.

Nueve de los diez primeros modelos de la lista provienen de la isla del sol naciente. El único europeo entre los diez primeros es el Skoda Superb, en el 4º puesto.

El vencedor del estudio es el Toyota Prius, con su enigmático (para la autocomplaciente industria alemana) motor híbrido. Toyota también ocupa el segundo puesto, con su Yaris Verso, seguido del Honda Accord.

Para encontrar al primer modelo alemán clasificado hay que dejarse caer hasta el 12º puesto, donde se encuentra el BMW Serie 5.

En las 6 categorías en que se dividen los modelos, los japoneses obtienen la victoria en todas menos en una, la categoría de coches de lujo o clase ejecutivo, la única que parecen tener bajo control con el BMW 5, el Audi A6 y el Mercedes Clase E.

En la clasificación por marcas, BMW ocupa el 4º lugar por detrás de Honda, Toyota y Subaru. Junto con Mazda, Volvo, Audi, Mercedes y Skoda, son los únicos con un índice de satisfacción por encima de la media.

Las marcas menos satisfactorias han sido, como era de esperar, las representantes americanas: Chrysler y Chevrolet; eso sí, acompañadas por el inefable Smart. Vamos, que ni los americanos saben hacer coches, ni los alemanes juguetes.

Y si echáis de menos algunas marcas importantes (Daihatsu, Jaguar, Jeep, Land Rover, Lexus, Porsche y Saab) es debido a que la muestra analizada no era representativa y, por tanto, no figuran en el estudio.