El 16 de julio de 1977 y ante las sonrisas irónicas de los constructores ingleses que dominaban en aquella época el conglomerado de constructores de F1, debutaba el primer monoplaza Renault para la máxima categoría mundial.
Todo comenzó a gestarse en septiembre del año anterior con la fusión de Renault, Gordini y Alpine con la dirección del, en ese momento piloto, Gerard Larrousse. La sociedad no era novata en eso de diseñar un F1: Alpine ya había diseñado un prototipo con motor turbo designado con la sigla A500. Al llegar mayo de 1977 Alpine veía reforzada su experiencia en el prototipo con el apoyo económico de Renault, llevándose a cabo las primeras pruebas en la pista de Dijon-Prenois.
El piloto que condujo el primer Renault F1 oficialmente en Silverstone fue Jean-Pierre Jabouille con muy poco suceso, clasificando 21º y seguidamente abandonando con problemas en el turbo en la vuelta 16. Entre un mar de motores Cosworth, que motorizaban el parque de F1 de aquella época, el turbo de Renault era apenas una gota de agua.
El éxito tardó un año y medio más en llegar con un cuarto puesto en Watkins Glen, a fines de la temporada de 1978. En 1979 Renault decidió inscribir dos pilotos con la alineación Jabouille/René Arnoux uno de los duos de pilotos más recordados de la F1.
El GP de Francia de 1979 fue el escenario del primer triunfo de un Renault F1. Jean-Pierre Jabouille superó al gran Gilles Villeneuve por 15 segundos. El duelo más espectacular de la F1, las últimas dos vueltas más recordadas, fueron la de Villeneuve y el otro Renault con Arnoux, a la postre segundo y tercero. Meritorio primer triunfo de Renault contra los pilotazos de la época…




