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Hay dos requisitos que todo futuro propietario de un Hummer tiene que cumplir a rajatabla: primero, asegurarse de que dispone del dinero necesario para pagar este armatoste de orígen militar.

Y segundo, comprobar las medidas de la puerta de su garaje, no vaya a ser que el coche no quepa.

Un vecino de Washington no respetó esta segunda premisa, y no tuvo más remedio que dejar aparcado su flamante Hummer en la calle. Durante cinco días sus vecinos de urbanización se limitaron a observar al excesivo TT con ojos de desaprobación.

Al sexto, dos encapuchados perdieron la paciencia y armados con bates destrozaron los cristales del coche y con un machete le pincharon las ruedas y grabaron sobre la carrocería la razón de su vandalismo: “Por el medio ambiente”.

El mensaje quedó “alto y claro”, pero desde luego no son formas…

Fuente: washingtonpost.com Vía: golpedegato