
Al final, Porsche se ha salido con la suya en la odisea Transsiberiana.
Los tres primeros puestos de la general han sido ocupados por sus Cayenne preparados para la ocasión, con el ilustre Rod Millen proclamándose vencedor de la prueba.
Porsche lo tenía todo atado, y bien atado, para conquistar la prueba, alineando 26 de los 33 coches que tomaron la salida.

Aunque movidos por su patriotismo, el plan era otro: con Michael Schumacher fuera del olimpo de la F1 y sin ningún piloto germano capaz de seguir sus pasos, querían darle a la afición germana un nuevo ídolo al que adorar: la intención era proclamarse campeones con ayuda de Armin Schwartz, uno de los pilotos más ineptos que han pasado jamás por el mundial de rallies.
Pero se ve que incluso ellos mismos lo veían tan negro como su apellido, por lo que no dudaron en que otro de sus Cayenne estuviera en manos de un tal Rod Millen, una auténtica leyenda de las competiciones off-road (y rey indistutible de Pikes Peak hasta hace unos días).
Esperemos que en futuras ediciones aparezcan más marcas interesadas en esta prueba, so pena de que esto acabe convirtiéndose en una competición monomarca de Porsche y pierda todo su interés.
Y, por favor, que nadie intente transformar esto en otro engendro mediático como ha ocurrido con el Dakar.
Más fotos en la página oficial.

