Madrugada de un domingo de agosto, cerca de Madrid, …y lo mejor que tengo que hacer es sentarme a escribir delante del ordenador.

Hace 31 años, en una madrugada de agosto, en el centro de París, el cinesta francés Claude Lelouch se sentaba a los mandos de su Mercedes 450 SEL 6.9 (al que previamente había fijado una cámara giroscópica en la parrilla frontal) y se disponía a rodar en una sola secuencia uno de los cortometrajes más impactantes que se hayan proyectado en una pantalla.

Solo disponía de 10 minutos (lo que duraba la película de la cámara) para llegar desde el Arco del Triunfo hasta la Plaza del Sagrado Corazón de Montmarte. Tenía una cita…

El resultado fue esta trepidante cabalgada por las calles parisinas. Para darle más sabor, la banda sonora se dobló con el rugido de otro de sus coches: un Ferrari 275 GTB.

Temerario, peligroso, espeluznante, fascinante,… menos aburrido, cualquier calificativo puede ser válido para este peculiar documento gráfico.

Lelouch cumplió su misión, llegando a tiempo a sus tres citas: con una enigmática mujer, con la historia del cine y con la historia del automóvil.

…Y es que se pueden hacer tantas cosas en la apacible madrugada de un domingo de agosto…