
BMW son las siglas de Bayerischen Motorenwerke (fábrica bávara de motores).
BVJ son las siglas de Bayerischem Journalisten-Verband (asociación bávara de periodistas).
El caso es que ambas están a la greña porque BMW quería instaurar algo así como una “prueba de fiabilidad” para los periodistas que quisieran participar en la inauguración de las instalaciones de Mundo BMW, prevista para el 17 de octubre.
De ser aceptada, los periodistas acreditados aceptarían que sus datos personales fuesen cotejados incluso por la policía.
Sí, ya sé que estoy hablando de una empresa radicada en un país democrático en pleno siglo XXI, pero se ve que la influencia china no solo afecta a las relaciones comerciales.
Los periodistas bávaros, a través de su asociación, han puesto el grito en el cielo ante este intento chapucero de censura previa; sistema que curiosamente sí fue aceptado por los periodistas interesados en glosar las aventuras germanas de ese terrorista idelógico que se hace llamar Benedicto 16, y durante el pasado mundial de balompié.
El caso es que los de BMW paren haberse dado cuenta de que no les conviene enfadar al “cuarto poder” y han dado marcha atrás, conformándose con seguir el procedimiento habitual de exigir solo la identificación personal y el carnet de periodista.
Si eso era lo que querían hacer con los periodistas, cualquiera sabe lo que estarían dispuestos a hacer para quitar de en medio a todos esos bloggers impresentables que se atreven a hablar mal de sus coches.
Por cierto, ¿alguien sabe de algún periodista al que BMW le haya prestado alguno de sus flamantes Hydrogen 7? Que yo sepa, hasta ahora solo se los han entregado a políticos y famosetes.
Fuente: automobilwoche

