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Después del susto que nos dieron en mayo las empresas implicadas en el proyecto Gallileo, no habíamos vuelto a tener noticias sobre el estado de salud del que debería de ser el sistema GPS europeo independiente (de Bush y sus adláteres).

Al final las aguas han vuelto a su cauce, y los satélites (30 en total) parecen haber encontrado el camino para ponerse en órbita.

El jueves pasado se firmó en París un acuerdo entre las empresas supervivientes (Hispasat entre ellas) y el Centro Espacial Alemán (dlr.de) que garantiza la financiación del proyecto al menos hasta 2010.

El documento garantiza la puesta en órbita de cuatro satélites y toda la fase inicial del desarrollo. Con tanto político de por medio, las siguientes fases están aún en el capítulo de “dios proveerá”.