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Un estudio de las compañías aseguradoras alemanas demuestra que los SUV son los coches que más se roban. La marca favorita de los cacos, como manda la tradición, sigue siendo Porsche.

11 de cada 1.000 coches que se roban en Alemania llevan el escudo de Porsche. En esta nefasta lista, les sigue muy de cerca el Trabant, el extinto utilitario de la antigua Alemania del Este. A mucha distancia aparecen los Audi, BMW y Volkswagen.

Atendiendo al tipo de vehículo, las estrellas indiscutibles del mundo del hampa son los SUV, posiblemente porque la mayoría de ellos van destinados a países en desarrollo con una infraestructura vial deficiente. Sus capacidades camperas (supuestas o reales) se convierten en la cruz de sus legítimos propietarios.

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A pesar del enfermizo interés que demuestran los maleantes por los coches de Porsche, el modelo que con más frecuencia cae en manos ajenas es el Volkswagen Golf IV R32. En segundo lugar se sitúa el BMW X5 3.0D, seguidos dela VW Caravelle y del Porsche Cayenne 4.5.

En los siguientes puestos de esta lista de “más buscados” encontramos al Audi Q7 3.0 TDI, el Audi S6 4.4 V8 Quattro y el VWGolf III VR6.

También llaman la atención la multitud de robos de coches antiguos. Sus escasos sistemas de seguridad facilitan el trabajo, y la falta de piezas de recambio aumenta su demanda.

Una cosa está clara: la práctica totalidad de fabricantes de automóviles debería poner más atención en disminuir sus cifras en esta “lista negra”. Los rateros han mejorado mucho sus habilidades para saltar los inmovilizadores electrónicos, pero VOLVO lleva mucho tiempo mostrando el camino a seguir.

Vía: spiegel.de