Esta extraña noticia tiene que ver con el último deseo de un muchacho danés que murió de cancer en el año 2004; su deseo fue que su féretro tuviera la forma de su coche deportivo preferido: Ferrari.
La empresa funeraria elaboró al pie de la letra tan extraño pedido mientras su familia tomó contacto con una concesionaria Ferrari en Dinamarca, quienes aportaron algunos emblemas del famoso cavallino rampante e incluso calcomanías. Lo que siguió no habla precisamente muy bien del directorio de la marca italiana, ya que decidieron demandar a la compañía funeraria por mal uso de la marca Ferrari y por infringir las leyes de copyright, por un total de 46.000 dólares.
Todo por cumplir la última voluntad de alguien que amó a la marca hasta sus últimos momentos. Si Don Enzo Ferrari viviera, seguramente no vería esto con muy buenos ojos.
Vía: Automoblog