

La justicia alemana le ha dado un pequeño varapalo a ciertos vendedores de automóviles que no son del todo éticos.
El juez falló en contra de tres concesionarios de Alfa Romeo al considerar “engañosa” la publicidad que estaban empleando. El cuerpo del delito no era otro que el Alfa Romeo 8C Competizione.
Las tres tiendas se pasaron gran parte del verano anunciando a bombo y platillo que disponían, para la venta al público, de semejante superdeportivo. Una alardeaba de que podía servirlo “de inmediato”, mientras otra aseguraba disponer de una unidad con “muy pocos kilómetros”.
Pero había un pequeño detalle que los tres concesionarios no tuvieron en cuenta: el Alfa Romeo 8C Competizione no se empezará a servir a sus afortunados propietarios hasta este otoño, y, además, las únicas 500 unidades que se contruirán ya están todas vendidas.
La decisión judicial ha tenido que sentar como un tiro a los dueños de estos tres concesionarios, que ya se veían iniciando una brillantísima carrera en el mundo de la política. Cualidades no les faltan: son expertos en promesas sin sentido.



