El 5 de septiembre de 1971 se desarrolló el Gran Premio de Italia a 55 vueltas, del mítico circuito de Monza. El motor V12 del Matra Simca dominó plenamente la clasificación por su potencia en las largas rectas de Monza, pero en carrera el resultado sería otro.
El BRM de Peter Gethin se colocaba en cabeza luego de haber comenzado 11º en la parrilla de salida. Pero no todo era tranquilidad para el puntero, ya que nada menos que un endiablado tren de cinco coches intercambiaban posiciones y amenazaban constantemente su propia posición, que perdió repetidas veces, hasta quedar en medio del pelotón.
El BRM P160 de Gethin y su V12 de 48 válvulas y 440 caballos sacó a flote al piloto británico en la última curva de la última vuelta, cuando jugándose el todo por el todo se abrió repentinamente en la Variante Ascari y superó nada menos que a tres rivales (Ronnie Peterson, Francoise Cevert y Mike Hailwood) gracias a la succión aerodinámica yendo del cuarto al primer lugar en 2 segundos…
El final más cerrado de la historia se preparaba saliendo todos los coches de la Parabolica: cuatro pies pisando el acelerador hasta el piso, cuatro motores bramando; con sólo 6 décimas de segundo de separación entre el primero, Peter Gethin, y el cuarto ubicado que resultó ser Mike Hailwood y sólo 6 milésimas de segundo la diferencia de Gethin por sobre su más inmediato rival Ronnie Peterson.
Y además… Monza 1971 fue la carrera con promedio más alto de velocidad de la historia de la F1, record que siguió vigente hasta el año 2003, con 245 km/h de promedio.
¡Esas eran carreras, señores!



Es que antes se podría salir de una curva pegado al que te precedía, hoy día es imposible con la aero-dependencia existente… Limitaciones aerodinámicas ya!!!