No deja de ser una excelente exhibición de drift a bordo de un General Lee. Lástima que el civismo del conductor no esté a la altura de sus dotes de piloto.

Estos espectáculos quedan muy bien cuando se hacen en zonas habilitadas al efecto, pero no en el tráfico normal, donde pasa a ser conducción temeraria.

Su falta de respeto por los demás conductores convierte su destreza en una simple gamberrada.

Rectifico: Se trata de una secuencia de una película. Tráfico y riesgos controlados… Y un 10 para el especialista. Ya me gustaría a mí manejar así un coche. Gracias a todos los que me han avisado.