Se esperaba más de la nueva generación del Smart Fortwo en las pruebas de choque. Para ser un vehículo eminentemente urbano, la protección de peatones resultó escasa.

El Smart Fortwo no fue capaz de conseguir la máxima puntuación en el crash-test de EuroNCAP, con solo cuatro estrellas de las cinco posibles.
Si bien la célula de habitabilidad se mostró lo suficientemente rígida para proteger a los pasajeros, el salpicadero resultó un elemento capaz de causar lesiones en los miembros inferiores tanto al conductor como al acompañante.
En el apartado de protección de peatones obtuvo un resultado mediocre, con solo dos estrellas de cuatro. La mejor valoración fue para el parachoques, que ofreció una buena protección para las piernas de una persona atropellada; por el contrario, el capó-motor no estuvo a la altura al no conseguir salvaguardar con suficiente eficacia la cabeza de la víctima.
En la segunda foto se puede ver la posición final del dummy del asiento del conductor, con la parte baja del salpicadero llegando a tocar las piernas.


