Más de una vez hemos notado que algunos de los accesorios y agregados del coche de hoy en día, tuvieron sus precursores años atrás y que se convierten en verdaderas curiosidades.
El Duesenberg ha sido el modelo más recordado por su lujo a lo largo de la historia del automóvil. Con la incertidumbre de su regreso próximo, se ha dado pie a muchas historias que involucran esta marca tan especial, como por ejemplo, el lujo de las plazas traseras del fallido modelo de 1966.
Un coche que medía más de 6.5 mts -construído sobre la base de un Lincoln Continental- tenía que tener comodidad de sobra para los pasajeros con algunos “agregados”: luces de lectura, aire acondicionado y calefacción individuales, descansa pies -que convertían al asiento literalmente en un sillón-, espejo de vanidad y mesas plegables individuales, junto con una pantalla de televisión y un bar que rematan lo que se pensaba incluír en el Duesenberg.
Todo esto tenía un precio para el vehículo, con un peso que llegaba a la friolera de casi 2.600 kilos…


