Una de las “leyendas” que circulan en torno al automóvil, es que todos los prototipos del Citroen 2CV fueron destruídos al comenzar la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, no serían los nazis los encargados de hacerlo sino la misma Citroen, que ordenó destruir los 2CV experimentales de 1939 más de diez años más tarde. Algunos trabajadores de Citroen salvaron los ejemplares que pudieron por su cuenta y hoy sobreviven cinco ejemplares de TPV (Très Petite Voiture o coche muy pequeño en español), nombre del proyecto de los primitivos Citroen 2CV.