Un excesivamente adinerado ciudadano suizo ha puesto todo su empeño y su billetera para conseguir ser el primer (y esperemos que único) propietario de un Ferrari FXX homologado para circular entre el tráfico normal.

En un alarde de paciencia, tesón y, sobre todo, capacidad económica no solo ha superado un sinfin de papeleo burocrático y sus correspondientes inspecciones técnicas, sino que no ha tenido remilgos en desembolsar 250.000 dólares (el 10% del precio del coche) en concepto de impuesto de matriculación para poder disfrutar de su preciado juguete (si se puede llamar así a un aparato de 800 C.V.) por las calles de su ciudad y, lo que para él será más importante, delante de sus envidiosos vecinos.

El Ferrari FXX nació para uso exclusivo en circuitos (mejor dicho para reuniones de amiguetes organizadas por la propia marca), sin homologación ni para calle ni para competición, pero una vez más se demuestra que con suficiente dinero uno puede adaptar las normas a su propia conveniencia.

Vía: autoplay.ru