Entre 1925 y 1930, Opel experimentó con lo que consideraban una forma revolucionaria de propulsar un automóvil: cohetes.

En primer ensayo se empleó un Opel Typ 4 de 14 C.V. al que se la acoplaron dos tubos lanzacohetes. Entre una humareda impresionante, el prototipo consiguió recorrer 150 metros al paso de un hombre. Los espectadores reprimían las carcajadas a duras penas.

La segunda prueba, en abril de 1928, obtuvo mejores resultados. Para la ocasión se había construido el bólido de la foto (Opel RAK 1), equipado esta vez con 12 tubos lanzacohetes. Los cohetes eran disparados por el piloto a voluntad mediante un mecanismo eléctrico accionado con el pie.

Tras varios intentos, el piloto, Kurt Volkhart, pudo superar la barrera de los 100 km/h. a pesar de que cinco cohetes no llegaron a entrar en acción. Un pobre resultado para la humareda que dejaba el coche tras su paso.

Aún así, el entusiasmo llevó a Fritz von Opel a construir el Opel RAK 2 con 24 tubos de 80 mm para pilotarlo él mismo. Cada cohete con una fuerza de empuje de 250 kg. El 23 de mayo de 1928 alcanzó los 236 km/h., en un recorrido de 1.800 metros que duró solo 24 segundos.

Las sensaciones tuvieron que ser realmente fuertes, porque Fritz von Opel no volvió a subirse a uno de sus Raketenautos nunca más.

Imágenes cedidas por Proyectos de Decoración Histórica.