
Uno de los grandes retos a los que se enfrenta la futura “economía del hidrógeno” es conseguir formas eficientes y baratas de almacenar el hidrógeno. Algo que cobra vital importancia cuando se habla de coches propulsados por célula de combustible.
Recientemente, unos investigadores de la Universidad de Virginia han conseguido sintetizar un nuevo material con una capacidad de absorción de hidrógeno que duplica las cifras conseguidas hasta ahora.
Mientras los materiales actuales alcanzan, como mucho, porcentajes de absorción del 7% de su peso (y a temperaturas extremadamente bajas), este nuevo compuesto llega hasta el 14% a temperatura ambiente.
El salto cuantitativo es inmenso, facilitando enormemente el almacenaje y transporte de hidrógeno para su uso como combustible. Desde el punto de vista de la automoción, permitiría depósitos más pequeños y mayores autonomías, amén del abaratamiento de la tecnología necesaria.
Vía: motordehidrógeno
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