

Peugeot y sus incondicionales se las prometían muy felices en la Challenge Bibendum 2007 con el Peugeot 307 Hybride HDI. (Si tan seguros estaban de su éxito, ¿no hubiera sido más lógico acudir con el nuevo Peugeot 308, en vez de hacerle publicidad a un modelo antiguo?).
Frente a proyectos serios y prometedores de futuras soluciones energéticas para el automóvil, el leoncito francés pecó de exceso de confianza al acudir al desafío de Michelin con lo que nos quieren vender como un concepto novedoso y revolucionario, aunque en el fondo no sea más que una pequeña vuelta de tuerca al planteamiento de siempre centrado en motores de combustión interna de derivados del petróleo.
Competía contra otros 25 participantes en la categoría de automóviles de turismo aptos para tráfico interurbano, y ocupó la última posición de la tabla.
El fiasco es aún mayor si tenemos en cuenta que los tres primeros clasificados también echaron mano del motor diesel para demostrar su avance tecnológico de cara al futuro.
El vencedor absoluto fue un Audi A5 3.0 TDI adaptado para funcionar con gas licuado, seguido por el Dacia Logan Eco2 (aunque por motivos publicitarios lo denominen Renault) que también quemaba biodiesel B30 como el Peugeot, y el VW Jetta Clean TDI en tercer lugar.
Destacable también el 4º puesto que consiguió el Chevrolet Equinox Fuel Cell, un coche propulsado por célula de combustible de hidrógeno que está a punto de alcanzar su mayoría de edad.
La otra “estrella” del grupo PSA, el Citroen Metisse ocupó el puesto 24, demostrando el típico tópico de que la belleza externa no siempre se acompaña de un “alma noble”. Solo fue superado por un Audi A6 Avant 2.7 TDI y el protagonista de este post, el Peugeot 307 Hybride HDI.
El león regresa de la guarida del dragón (la Challenge Bibendum se ha celebrado en Shanghai) con el rabo entre las piernas y las garras manchadas de hollín.
En uno de sus últimos anuncios, la marca francesa se burla de todo este esfuerzo tecnológico compartido afirmando algo así como que los coches del mañana funcionarán con “zumo de nubes y polvos mágicos”.
Podemos seguir dudando sobre qué moverá a los coches del futuro, pero una cosa es segura: no los moverán los motores Hybride HDI de Peugeot.



