
Nunca imaginé que podría escribir un post con los vocablos “ejército” e “hidrógeno” sin tener que recurrir a la palabra “bomba”. Pero ya es posible: hablamos de militares, hidrógeno, submarinos y célula de combustible.

Junto con Alemania y Grecia, España también se ha subido al tren de los submarinos propulsados por hidrógeno.
El prototipo alemán (en la foto) ya demostró en abril de 2006 su capacidad para permanecer sumergido durante 2 semanas. El modelo griego comenzó a fabricarse este verano y tendrá un periodo de inmersión ininterrumpida de 3 semanas.
Hace unos días, el ejército español ha prorrogado su contrato firmado en julio de 2006 con UTC Power para continuar el desarrollo de una célula de combustible de 300 MW que será instalada en uno de los futuros submarinos S-80 que el astillero militar Navantia construye para la armada española.
Con este acuerdo, se pasa de la fase de diseño a la fabricación de la primera unidad propulsora, que estoy convencido no va a ser la única.
Pero lejos de la conciencia ecológica, lo que realmente mueve a los militares a interesarse por esta tecnología es el hecho de que los submarinos de hidrógeno son mucho más difíciles de detectar por el enemigo que los nucleares o con motor diesel, gracias a su funcionamiento más silencioso y a su menor huella térmica.
¿A qué espera el ejército de Bush para sumarse al reto? ¿A que se acaben las reservas de petróleo de Alaska?
Vía: hydrogencarsnow



