Jeremy Clarkson, de Top Gear, ¿disfrutando? de la ultimísima tecnología de BMW. Lejos de los prototipos que compiten en el DARPA Challenge, el coche simplemente ha memorizado el recorrido y lo repite sin intervención humana.
No detecta las condiciones del tráfico, por lo que de momento no servirá para llevarnos de la discoteca a casa mientras intentamos recuperarnos del coma etílico o nos esforzamos, en el asiento trasero, en convencer a nuestr@ nuev@ acompañante que la noche aún no ha terminado.
Es la herencia tecnológica de tanto tiempo y dinero invertido en investigar dispositivos electrónicos para la F1. Hace más de una década que los monoplazas del gran circo eran acusados de ser capaces de rodar por la pista en tiempos de carrera sin necesidad de que el piloto estuviese despierto.
Pero para una utilidad práctica en la vida diaria todavía habrá que esperar unos años más.
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