El jefe de la policía del South Yorkshire, Meredydd Hughes, tiene un expediente laboral intachable, en el que destaca su lucha contra la conducción a velocidad excesiva o bajo la influencia de sustancias estupefacientes (alcohol, drogas, medicamentos…).

Intachable, si no fuera por un pequeño borrón que lo manchó el pasado mes de mayo: un radar de esos que tanto le han gustado siempre, lo “cazó” a 144 km/h. en una vía limitada a 90.

Aquella dosis de su propia medicina no debió de sentarle del todo bien, transportándolo al lado oscuro de la fuerza: lejos de admitir su hipocresía y asumir las consecuencias de sus actos, no ha acudido a las convocatorias de juicio y, en plena fase de reconversión ideológica, ha empezado una particular cruzada con asociaciones de automovilistas para poner en entredicho y criticar el sistema de controles de radares de su país…

La justicia inglesa se ha puesto seria y ahora le ha retirado el permiso de conducir durante 45 días, además de una multa de 350 libras, algo menos de 500 €uros. Ya se sabe que “La ley debe ser ciegamente respetada y libremente discutida” (Gumersindo de Azcárate).

Y es que una sociedad democrática digna de respeto no puede permitir excepciones a la norma común, por muy jefe de policía, alcalde, adinerado o director de tráfico que se sea.

Vamos, que es una pena que el programa “Testigo Directo” ( con todos mis respetos por Antena 3) no fuera grabado por cámaras de la BBC.

Vía: leblogauto