A las afueras de la localidad suiza de Kaufdorf, el corazón de cualquier amante de los coches se parte en dos. Hace 32 años cerró sus puertas un desguace de automóviles, dejando en mitad del bosque cerca de un millar de coches en manos de la madre naturaleza. Pena de ver la lenta agonía de muchos de estos clásicos, y embeleso con el silencio sepulcral de un auténtico cementerio de coches que quizá merezca quedarse como está.

En 1975 Walter Messerli se vió obligado a cerrar las puertas de su desguace. Tras ellas quedaron cerca de un millar de vehículos accidentados en un lugar tranquilo y silencioso donde nadie (salvo algunos niños con sus juegos) los ha molestado; hasta ahora.
Los escudos (ahora convertidos en inscripciones lapidarias) hablan de viejas glorias del pasado: Fiat 1100, Ford Taunus 20 M, Chevrolet 500, Rover 12, DKW F 1000, Renault Dauphine, Mercedes 190, Porsche 356, MG Midget. Incluso un Auto Union.
Coches que, desvencijados, hoy entran en la categoría de clásicos y que a duras penas podrían justificar los gastos de una restauración. Con las ruedas hundidas en la tierra, las carrocerías cubiertas de hongos y helechos, los motores enmudecidos, sin posibilidad de movimiento, sin una gota de aceite que derramar, atrapados por una vegetación salvaje y sirviendo muchas veces como guaridas de los animales del bosque.


La ley (dura lex, sed lex)ha puesto una fecha límite: antes de octubre de 2009 el suelo deberá estar asfaltado y disponer de los preceptivos separadores de gasolina y aceite. Pero el propietario, apoyado por algunos románticos, ha iniciado una lucha para intentar convencer a las autoridades de que el destino más noble de esta colección de chatarra es dejarla tal y como está, reservándola de la extinción y convirtiendo el lugar en un peculiar museo (mejor dicho un mausoleo) quizá único en el mundo.
Desde que la televisión se hizo eco de la polémica, varios miles de curiosos han acudido a observar, y fotografiar, tan particular panteón. La mayoría ve con buenos ojos la idea de dejar todo en su estado actual. Retirar (mejor dicho, exhumar) estos esqueletos de glorioso pasado para adaptar la instalación a las normas vigentes implicaría arrasar el lugar con maquinaria pesada, llevándose por delante la vegetación que durante tantos años luchó para doblegar chapa, goma y cristal.
Demasiado incoherente con la ley de protección ambiental que obliga a desmantelar esta extraña muestra cultural. Amén del gasto económico de la operación, que al actual propietario le resultaría imposible afrontar.
¿Cual pensáis que deberá ser el destino de este peculiar panteón?



Galería de fotos en la web oficial creada para su conservación.
Vía: autobild


Dejarlo tal como está. Serían auténticas esculturas del pasado, un paraíso terrenal para los amantes de los clásicos y en donde, por lo que vi en las fotos, la naturaleza y estas chatarras se han encargado de hacer en conjunto, verdaderas obras de arte de la modernidad. Insisto: la galería de fotos de la web oficial son excelentes.
Muy bueno, compi.
Que bonito! :o La verdad es que deberian dejarlo tal y como esta.. seria una pena mover ese terreno, porque entre otras cosas creo que muchos de esos “difuntos” desaparecerian en pedazos al intentar moverlos.